Las cosas no siempre salen como se planifican y cuando se tienen hijos pequeños esas probabilidades se triplican. Teníamos cita los dos con la odontólogo, pero ese día, entre una cosa y otra incluyendo momentos casi de desesperación, mi esposo fue a la cita y yo terminé en casa de mi mamá con mi hija de año y medio.
Le pedí que me disculpara con ella por suspender a última hora. En la noche me contó que cuando le explicaba que "bueno, la cosa se complicó y no pudo venir", ella -mamá primeriza de un bebé de 6 meses- le dijo: "yo entiendo, ahora que soy mamá, entiendo".
Casualmente, más temprano en la tarde, estaba conversando con mi mamá sobre lo difícil y demandante que es a veces cuidar a los niños cuando son pequeños y sobre las travesuras e imprudencias que suelen cometer. Ella recordaba que solía cuidar por ratos a la más pequeña de los tres hijos de una familia que conocíamos. Me contó que una vez la chiquita le dijo: "¿Tú sabes? Mi mamá a veces llora y se encierra en el baño y mi papá le da una pastillita".
Inmediatamente me reí y, después de pensar en lo imprudente del comentario, le dije a mi mamá: "si eso me lo hubieses contado antes de ser mamá, lo más seguro es que hubiese pensado que quién sabe qué problemas tendría ella con su esposo; en cambio hoy digo: ¡pero claro, tenía tres hijos!"
Quizás esta no era la razón. Espero que no haya sido nada grave. Pero ahora me parece tan probable esa opción.
Es que, ahora, yo también entiendo. ¡Ja!
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Aug 28, 2014
Mar 8, 2014
13 meses aprendiendo.
Abril ya tiene 13 meses y quisiera compartir algunas de las cosas que he aprendido hasta ahora.
Aprendí que es realmente importante respetar los tiempos de los bebés.
Que aunque te digan que lo dejes en la cuna o corral no importa que llore, no soy capaz de hacerlo. Ahora que tiene un año ella entiende que la dejo en el corral un rato mientras hago algo y que pronto la vuelvo a sacar. Cuando era más bebé la mayoría de las veces lloraba desesperadamente. Nunca fui capaz de dejarla ahí y ella ha aprendido bastante sin necesidad de pasar por ese trago amargo.
Desde que se para sola, hace quizás dos meses, me preguntan todo el tiempo que si ya camina. No, todavía no; está a punto, repito. A veces trato, agarrándola por las manitos, de que dé unos pasos, casi siempre llora así que no insisto. A veces se deja con otras personas. No creo necesario presionarla y su fisioterapeuta piensa lo mismo.
Aprendí que hay que disfrutar cada etapa. No pensar muy seguido en cosas como ¿cuándo va a voltearse? ¿cuándo va a sentarse sola? ¿cuándo va a gatear? ¿cuándo va a caminar? Y así...
Aprendí que es realmente importante respetar los tiempos de los bebés.
Que aunque te digan que lo dejes en la cuna o corral no importa que llore, no soy capaz de hacerlo. Ahora que tiene un año ella entiende que la dejo en el corral un rato mientras hago algo y que pronto la vuelvo a sacar. Cuando era más bebé la mayoría de las veces lloraba desesperadamente. Nunca fui capaz de dejarla ahí y ella ha aprendido bastante sin necesidad de pasar por ese trago amargo.
Aprendí que el colecho nos hace felices a los tres y que la mayoría de la gente está en desacuerdo y te lo dirán sin pena.
Mi opinión es que esto no va a durar para siempre (así que pienso disfrutarlo) y que ella nos necesita cerca el mayor tiempo posible.
Desde que se para sola, hace quizás dos meses, me preguntan todo el tiempo que si ya camina. No, todavía no; está a punto, repito. A veces trato, agarrándola por las manitos, de que dé unos pasos, casi siempre llora así que no insisto. A veces se deja con otras personas. No creo necesario presionarla y su fisioterapeuta piensa lo mismo.
Aprendí que hay que disfrutar cada etapa. No pensar muy seguido en cosas como ¿cuándo va a voltearse? ¿cuándo va a sentarse sola? ¿cuándo va a gatear? ¿cuándo va a caminar? Y así...
Siempre habrá razones para querer llegar a la siguiente etapa y al mismo tiempo para que no lleguen todavía. Y, por supuesto, como ya he comentado antes, nunca falta quien te diga: ¡espérate para que veas! Hasta ahora sólo me pasó cuando todavía no se mantenía sentada solita, que quería que lo aprendiera rápido, porque me parecía que se aburría ya de estar acostada.
Pero el mantra es: disfruto el presente de mi bebé y con mi bebé. No siempre me funciona, como todo, pero es la idea y lo que me ha ayudado.
Aprendí que muchas cosas son más difíciles de lo que esperaba y que otras son más fáciles. Así que menos mal que no me preocupé mucho por cómo sería todo mientras estuve embarazada.
Aprendí que se necesita paciencia e imaginación para enseñar a comer a los bebés. Que con ellos aprendemos los adultos también y que la organización también es clave, porque sí se puede preparar comida para todos y a tiempo.
Aprendí que la paciencia es frágil, que es muy fácil perderse. Que si antes no le daba mucha importancia a simples técnicas de relajación y a pequeños y simples momentos de tranquilidad, ahora son mi salvavidas.
Pero el mantra es: disfruto el presente de mi bebé y con mi bebé. No siempre me funciona, como todo, pero es la idea y lo que me ha ayudado.
Aprendí que muchas cosas son más difíciles de lo que esperaba y que otras son más fáciles. Así que menos mal que no me preocupé mucho por cómo sería todo mientras estuve embarazada.
Aprendí que se necesita paciencia e imaginación para enseñar a comer a los bebés. Que con ellos aprendemos los adultos también y que la organización también es clave, porque sí se puede preparar comida para todos y a tiempo.
Aprendí que la paciencia es frágil, que es muy fácil perderse. Que si antes no le daba mucha importancia a simples técnicas de relajación y a pequeños y simples momentos de tranquilidad, ahora son mi salvavidas.
Que dormir siempre es el mejor remedio y la solución a muchos problemas.
Aprendí sobre eso que llaman el instinto de madre. Que está en todo; en la prevención, el presentimiento, la sensibilidad, el respeto.
Aprendí sobre eso que llaman el instinto de madre. Que está en todo; en la prevención, el presentimiento, la sensibilidad, el respeto.
Cuando Abril tenía 3 meses, una tarde estaba dormida en el corral que tenemos en la sala, yo me recosté en la cama del cuarto unos minutos (es cerca, desde la cama podía ver el corral, pero no a ella). De repente me levanté a verla rápido sin saber por qué y cuando llegué se estaba ahogando.Parece que sólo fue que se atragantó con la saliva y no fue nada grave (no se puso morada) pero yo corrí con ella de un lado a otro, hice todo lo que supuse que debía hacer: la puse boca abajo, le di golpecitos en la espalda, le abrí la boquita, etc. La verdad hice más de lo necesario y ella, pobrecita, finalmente lloraba por todo el alboroto que yo hice. Sentí pánico.
Pero también el instinto es saber qué consejos tomar, qué instrucciones seguir, qué interpretación dar al llanto o acciones del bebé.
Pero también el instinto es saber qué consejos tomar, qué instrucciones seguir, qué interpretación dar al llanto o acciones del bebé.
También hay que aprender a aceptar que no los sabemos todo y que no siempre damos al primer intento con lo que pide el bebé. Y no pasa nada. Es normal.
Aprendí que cada bebé y cada familia es diferente así que no hay fórmula única.
Aprendí a ver comiquitas otra vez, las canciones y los cuentos. A llenarme de pintura, a soportar un poco más el desorden y las migas de comida por todos lados; y a cargar un perolero en el bolso.
Aprendí que los bebés ayudan a sobrellevar un duelo.
Que todo pasa.
Aprendí a conocer a Abril y el amor infinito.
Aprendí a ver comiquitas otra vez, las canciones y los cuentos. A llenarme de pintura, a soportar un poco más el desorden y las migas de comida por todos lados; y a cargar un perolero en el bolso.
Aprendí que los bebés ayudan a sobrellevar un duelo.
Que todo pasa.
Aprendí a conocer a Abril y el amor infinito.
Que hay muchas más cosas que no sé y que todos los días me enseñará algo nuevo.
Te amo, Abril.
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Te amo, Abril.
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Jan 6, 2014
¿Comida caliente?
Rara vez te sientas a comer y comes completo. Siempre hay que pararse a hacer cualquier cosa, por ejemplo: cargar al bebé que no quiere otra cosa sino estar cargado.
Adiós, plato de comida caliente.
Quizás hayas comenzado a comer cuando tu plato todavía estaba caliente, pero después de tener que levantarte de la mesa 15 veces para quitar al bebé del escalón, sacarle algo de la boca, alejarlo de la esquina de la mesa, sacarlo del baño, alejarlo del tomacorriente, etc. todo estará helado.
¿Y para qué calentarla? si ya sabes que no vas a estar sentada más de 2 minutos.
Entonces puede que hayas decidido comer cargando al bebé, porque bueno, no tienes que picar nada con el cuchillo y en teoría pudieras comer con una sola mano, pero si tu bebé ya está grandecito, olvídalo, la comida seguirá llegando fría a tu boca. Por cada bocado seguramente tardarás un rato intentando evitar que te tumbe el tenedor, hale el mantel, meta las manos en el plato y ¿por qué no? que te saque los zarcillos.
Lo mismo sucede si tratas de comer sentada, por cierto. Sentarse - levantarse, ese ejercicio que creo que no sirve para otra cosa sino para probar nuestra paciencia.
Finalmente si has logrado sentarte con calma a comer y tu comida está caliente, probablemente lo estés haciendo sola. Y así la comida pierde un poco la gracia ¿no?
Adiós, plato de comida caliente.
Quizás hayas comenzado a comer cuando tu plato todavía estaba caliente, pero después de tener que levantarte de la mesa 15 veces para quitar al bebé del escalón, sacarle algo de la boca, alejarlo de la esquina de la mesa, sacarlo del baño, alejarlo del tomacorriente, etc. todo estará helado.
¿Y para qué calentarla? si ya sabes que no vas a estar sentada más de 2 minutos.
Entonces puede que hayas decidido comer cargando al bebé, porque bueno, no tienes que picar nada con el cuchillo y en teoría pudieras comer con una sola mano, pero si tu bebé ya está grandecito, olvídalo, la comida seguirá llegando fría a tu boca. Por cada bocado seguramente tardarás un rato intentando evitar que te tumbe el tenedor, hale el mantel, meta las manos en el plato y ¿por qué no? que te saque los zarcillos.
Lo mismo sucede si tratas de comer sentada, por cierto. Sentarse - levantarse, ese ejercicio que creo que no sirve para otra cosa sino para probar nuestra paciencia.
Finalmente si has logrado sentarte con calma a comer y tu comida está caliente, probablemente lo estés haciendo sola. Y así la comida pierde un poco la gracia ¿no?
¡Feliz 2014!
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Aug 27, 2013
Bebés independientes.
Hay quienes piensan que a los pediatras no hay que hacerles mucho caso porque de tanto estudiar terminan por no saber nada. Yo no llegaría tan lejos, porque como dice mi mamá: ''por muy poco que sepan saben más que uno''. De todas maneras, no deja de ser cierto que muchas veces uno se encuentra en ese difícil punto medio entre la teoría del pediatra y la práctica en casa.
Dos de los pediatras que hemos consultado han coincidido en esta recomendación: los bebés deben permanecer en su cuna para que sean independientes. Que si el bebé llora no debemos apresurarnos a cargarlo. Que si se acostumbran sufrirán luego si les toca ir a las guarderías. ''Mientras Abril estuvo en la UCIN no la cargaban cada vez que lloraba. Y allí está, no le ha pasado nada, aprovecha que se acostumbró'' me dijeron una vez.
Y es cierto, no dejo de sentir dolor cada vez que recuerdo e imagino cómo fueron esos días -¡sus primeros días de vida!- en la UCIN. Ella lloraba y yo no estaba para abrazarla, y nadie lo hacía. Duele, supongo que ella no lo recuerda, pero duele.
A veces pierdo la paciencia y pienso cosas como: será que te quedarás llorando porque no sé qué quieres. En ocasiones hasta lo digo; pero nunca lo hago. No salgo corriendo, soltando los vasos que esté fregando, a menos que no sepa si es que, por ejemplo, se golpeó con algo. Tampoco se la arranco de los brazos a la abuela cuando a veces la carga y ella llora. Si no se calma en un momento, pues la cargo con tranquilidad y listo.
Abril, creo que como muchos bebés, se pone de muy mal humor y llora cuando tiene mucho sueño y en esos casos la dejo un poco; pero siempre me quedo a su lado; busco entretenerla, calmarla o simplemente eso: me quedo a su lado.
Nuestros bebés nos necesitan, así que no encuentro razones para dejarlos llorar simplemente ''para que aprendan a ser independientes''.
Dos de los pediatras que hemos consultado han coincidido en esta recomendación: los bebés deben permanecer en su cuna para que sean independientes. Que si el bebé llora no debemos apresurarnos a cargarlo. Que si se acostumbran sufrirán luego si les toca ir a las guarderías. ''Mientras Abril estuvo en la UCIN no la cargaban cada vez que lloraba. Y allí está, no le ha pasado nada, aprovecha que se acostumbró'' me dijeron una vez.
Y es cierto, no dejo de sentir dolor cada vez que recuerdo e imagino cómo fueron esos días -¡sus primeros días de vida!- en la UCIN. Ella lloraba y yo no estaba para abrazarla, y nadie lo hacía. Duele, supongo que ella no lo recuerda, pero duele.
Pero no es sólo haber pasado por esta experiencia lo que me hace estar en contra de esta idea de enseñar o pretender que los bebés sean independientes. ¿Acaso no somos, hasta cierto punto, dependientes -nosotros los adultos- de la atención de nuestras familias, pareja, hijos y hasta de la mascota? ¿No es acaso cierto que si por alguna razón nos pusiéramos a llorar y la persona que se encuentra a nuestro lado, incluso si fuese un desconocido, nos ignorara nos sentiríamos mal?
A veces pierdo la paciencia y pienso cosas como: será que te quedarás llorando porque no sé qué quieres. En ocasiones hasta lo digo; pero nunca lo hago. No salgo corriendo, soltando los vasos que esté fregando, a menos que no sepa si es que, por ejemplo, se golpeó con algo. Tampoco se la arranco de los brazos a la abuela cuando a veces la carga y ella llora. Si no se calma en un momento, pues la cargo con tranquilidad y listo.
Abril, creo que como muchos bebés, se pone de muy mal humor y llora cuando tiene mucho sueño y en esos casos la dejo un poco; pero siempre me quedo a su lado; busco entretenerla, calmarla o simplemente eso: me quedo a su lado.
Nuestros bebés nos necesitan, así que no encuentro razones para dejarlos llorar simplemente ''para que aprendan a ser independientes''.
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Aug 1, 2013
6 meses.
El lunes 29 de julio cumpliste 6 meses. Pesas más de 7 kg y mediste en la última cita con el pediatra 63 cm. Ya casi no tomo en cuenta tu edad corregida (a menos que sea por razones médicas). No pienso que tendrías 4 meses ni tampoco, como hacía antes, que tienes entonces 5 meses con nosotros en la casa. La alegría de verte cumplir 6 meses de nacida, de verte superar tantas cosas y sobre todo de verte sonreír de la manera en que lo haces abarca todo; casi no deja espacios a las dudas y los miedos, aunque cuando aparecen son intensos.
Ya quieres sentarte y lo logras un poco, con apoyo. Te volteas sola aunque por ahora solo lo haces hacia el lado derecho y todavía te cuesta devolverte. Agarras cosas, te las llevas a la boca y atiendes a todo: voces, ruidos, música. Te gusta el chupón para dormir e ir en el coche mirando hacia el frente. Te gusta pasear.
Te encanta dormir tapándote la cara un poco, a veces jugando con mi mano. Cuando ves a papi o a mami sonríes inmediatamente y a veces no te gusta que se te acerquen otras personas. Gritas, balbuceas, te quejas, lloras duro cuando quieres que te carguen o cuando tienes sueño, pero solo durante el día (menos mal). En la noche duermes tranquila, sí... bastante tranquila; a veces con nosotros en la cama.
Te gustan tus juguetes: la libélula ''el panelo'', la araña ''el mini panelo'', la pelota, los aritos, tu 'omejita' (ovejita), el pañal de tela, las almohaditas, la almohada mariposa y tu gimnasio Bright Starts.
De la música que has escuchado te gusta: La sinfonía de Abril, Babies Go ABBA y George Harrison :) ¡Ah! y verte en el espejo te parece divertidísimo siempre.
Seguro faltan muchas cosas por contar...
¡Feliz cumple mes! ¡Te amamos mucho!
Ya quieres sentarte y lo logras un poco, con apoyo. Te volteas sola aunque por ahora solo lo haces hacia el lado derecho y todavía te cuesta devolverte. Agarras cosas, te las llevas a la boca y atiendes a todo: voces, ruidos, música. Te gusta el chupón para dormir e ir en el coche mirando hacia el frente. Te gusta pasear.
Te encanta dormir tapándote la cara un poco, a veces jugando con mi mano. Cuando ves a papi o a mami sonríes inmediatamente y a veces no te gusta que se te acerquen otras personas. Gritas, balbuceas, te quejas, lloras duro cuando quieres que te carguen o cuando tienes sueño, pero solo durante el día (menos mal). En la noche duermes tranquila, sí... bastante tranquila; a veces con nosotros en la cama.
Te gustan tus juguetes: la libélula ''el panelo'', la araña ''el mini panelo'', la pelota, los aritos, tu 'omejita' (ovejita), el pañal de tela, las almohaditas, la almohada mariposa y tu gimnasio Bright Starts.
De la música que has escuchado te gusta: La sinfonía de Abril, Babies Go ABBA y George Harrison :) ¡Ah! y verte en el espejo te parece divertidísimo siempre.
Seguro faltan muchas cosas por contar...
¡Feliz cumple mes! ¡Te amamos mucho!
Papi y mami.
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Jul 22, 2013
No todo es tan malo.
No quisiera hacer de este texto una simple queja hacia ciertos comentarios, consejos, críticas, opiniones o lo que sea que tienen las personas con respecto a la crianza. Quisiera hacerlo una reflexión.
Uno se mete en esto creyendo que sabe bastantes cosas para darnos cuenta de que realmente no sabemos casi nada y que en muchos casos ''saber'' ni siquiera es relevante.
Antes de ser mamá siempre traté de cubrirme las espaldas agregando a cualquier comentario que hiciera sobre el tema, frases como: ''bueno, no sé cómo será cuando me toque...'' Y es que no era tan difícil adivinar que mis espaldas en algún momento estarían completamente al descubierto.
Más allá de los comentarios fuera de lugar, los consejos no solicitados -que a veces caen mal-, las críticas a las decisiones que tomamos -porque casi todo el mundo, a cuenta de la experiencia, se cree con ese derecho- está esa particular manera y mala costumbre que a veces tenemos de minimizar el dolor, la preocupación, el esfuerzo o la alegría del otro.
Si digo, por ejemplo: ''Abril ya se voltea sola'' la respuesta la mayoría de las veces es: ¡ahora es que viene lo bueno, prepárate! O si digo: ''Abril duerme bien por las noches'', responden: aprovecha ahorita que está chiquita y no camina, ¡ja! ¡porque cuando camine, ¡ya vas a ver! Como cuando embarazada te dicen: ¡aprovecha de dormir que nunca más lo vas a hacer! Como si el sueño, además, fuese acumulativo, jaja. O como el otro día cuando comenté que a veces la pasamos a la cama para que duerma con nosotros y la respuesta fue: ¡de ahí no la van a sacar hasta que cumpla 18!
Ahora que estoy viviendo todo esto y que he leído sobre el tema me impresiona cómo casi todos los ''buenos consejos'' implican distanciarse y reprimirse. ''No la cargues tanto, no la pongas en tu cama, déjala que llore un poco, no todo puede ser sí, sí sí'' ¿Pero por qué todo tiene que ser no, no, no? Todo tan negativo...
A veces me pregunto si es que estas personas no disfrutaron de sus bebés y están arrepentidas o quizás es que se están desahogando. Sé muy bien que no todo es paz y tranquilidad, que muchas veces, muchas, muchas veces uno se encuentra al borde de un ataque de nervios, pero no todo es tan malo ¿o sí? En cualquier caso: lo siento mucho.
Me encantaría que si digo: ''Abril ya se voltea sola'' la respuesta fuese, por ejemplo: ¿Sí? ¡Qué bueno! y podamos compartir algo de alegría en vez de lanzarnos en pánico al precipicio.
Como la pareja de señores que conocimos en la cola del supermercado -yo quiero ser así lo más que pueda- que no hicieron ni un solo comentario negativo, ni siquiera cuando nos contaron que son abuelos jóvenes.
Hay momentos muy difíciles; pero los buenos siempre ganan.
Uno se mete en esto creyendo que sabe bastantes cosas para darnos cuenta de que realmente no sabemos casi nada y que en muchos casos ''saber'' ni siquiera es relevante.
Antes de ser mamá siempre traté de cubrirme las espaldas agregando a cualquier comentario que hiciera sobre el tema, frases como: ''bueno, no sé cómo será cuando me toque...'' Y es que no era tan difícil adivinar que mis espaldas en algún momento estarían completamente al descubierto.
Más allá de los comentarios fuera de lugar, los consejos no solicitados -que a veces caen mal-, las críticas a las decisiones que tomamos -porque casi todo el mundo, a cuenta de la experiencia, se cree con ese derecho- está esa particular manera y mala costumbre que a veces tenemos de minimizar el dolor, la preocupación, el esfuerzo o la alegría del otro.
Si digo, por ejemplo: ''Abril ya se voltea sola'' la respuesta la mayoría de las veces es: ¡ahora es que viene lo bueno, prepárate! O si digo: ''Abril duerme bien por las noches'', responden: aprovecha ahorita que está chiquita y no camina, ¡ja! ¡porque cuando camine, ¡ya vas a ver! Como cuando embarazada te dicen: ¡aprovecha de dormir que nunca más lo vas a hacer! Como si el sueño, además, fuese acumulativo, jaja. O como el otro día cuando comenté que a veces la pasamos a la cama para que duerma con nosotros y la respuesta fue: ¡de ahí no la van a sacar hasta que cumpla 18!
Ahora que estoy viviendo todo esto y que he leído sobre el tema me impresiona cómo casi todos los ''buenos consejos'' implican distanciarse y reprimirse. ''No la cargues tanto, no la pongas en tu cama, déjala que llore un poco, no todo puede ser sí, sí sí'' ¿Pero por qué todo tiene que ser no, no, no? Todo tan negativo...
A veces me pregunto si es que estas personas no disfrutaron de sus bebés y están arrepentidas o quizás es que se están desahogando. Sé muy bien que no todo es paz y tranquilidad, que muchas veces, muchas, muchas veces uno se encuentra al borde de un ataque de nervios, pero no todo es tan malo ¿o sí? En cualquier caso: lo siento mucho.
Me encantaría que si digo: ''Abril ya se voltea sola'' la respuesta fuese, por ejemplo: ¿Sí? ¡Qué bueno! y podamos compartir algo de alegría en vez de lanzarnos en pánico al precipicio.
Como la pareja de señores que conocimos en la cola del supermercado -yo quiero ser así lo más que pueda- que no hicieron ni un solo comentario negativo, ni siquiera cuando nos contaron que son abuelos jóvenes.
Hay momentos muy difíciles; pero los buenos siempre ganan.
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Jul 11, 2013
Manos.
Observas tu mano como quien mira un invento asombroso,
estudias la mía dedo por dedo.
Estas descubriendo tanto.
Yo hago fiestas contigo,
no hay independencia,
estudias la mía dedo por dedo.
Estas descubriendo tanto.
Yo hago fiestas contigo,
no hay independencia,
no inventen;
todavía somos una.
Los pies que casi tocas,
la ovejita que abrazas.
La luz azul de tu acuario artificial te envuelve,
tratas de ponerte boca abajo y casi lo logras;
ahora te agarras las manos
y tu papá dice que algo estás tramando.
Cierras tus ojos.
Yo seco los míos de miedos y alegrías,
y rezo.
todavía somos una.
Los pies que casi tocas,
la ovejita que abrazas.
La luz azul de tu acuario artificial te envuelve,
tratas de ponerte boca abajo y casi lo logras;
ahora te agarras las manos
y tu papá dice que algo estás tramando.
Cierras tus ojos.
Yo seco los míos de miedos y alegrías,
y rezo.
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(También en With love.)
Jun 9, 2013
Lazos en la UCIN.
De la primera vez que entré en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal para conocer a mi bebé no recuerdo a nadie. Tengo una visión borrosa de ese momento. Todavía recuperándome de la cesárea, adolorida, nerviosa, entré con la ayuda de una enfermera (lo sé porque hay una foto de ese momento). Sé que me puse a llorar cuando la vi en persona; había visto una foto que dejaron que tomara mi esposo más temprano, pero no era lo mismo, por supuesto. No recuerdo nada más, sino a una de ellas diciéndome que no llorara porque los bebés sienten y perciben nuestras emociones, que Abril me necesitaba feliz. Esa visita duró unos pocos minutos, pues era fuera de hora. Tampoco me fijé si en la sala había más gente, madres, bebés, nada.
Durante los próximos 22 días tuvimos la oportunidad de conocer al equipo de enfermeras y médicos encargados de la Unidad y a otros padres que estaban más o menos en la misma situación. Cuatro familias nos encontrábamos todos los días durante las visitas, compartíamos la información que nos daban los médicos sobre nuestros bebés, angustias, alegrías y experiencias; hasta las costosas vacunas que piden para los prematuros que conseguimos que nos donaran. Como pudimos nos arreglamos entre todos.
Durante ese tiempo llegaban otros bebés, pero se iban rápido; algunos el mismo día, otros a la semana. Siempre quedábamos nosotros. Con el tiempo intercambiamos teléfonos con el fin de mantenernos en contacto una vez que le dieran el alta a nuestros bebés. Y así lo hemos hecho hasta ahora. Se forman lazos importantes. Nacen afectos que son difíciles de olvidar.
Todavía compartimos entre nosotras, las mamás de la UCIN, inquietudes, fotos y alegrías. Gracias a Dios por la tecnología (risas). Y era mi idea que en un futuro, en algún cumpleaños, aunque no estamos todas en Caracas, nuestros bebés se conocieran y compartieran juntos. Pero hoy amanecí con la tristísima noticia de la partida de uno de los compañeritos de Abril de la UCIN. Quizás lo hagamos algún día, pero lo extrañaremos mucho. No será lo mismo sin él. Juan Pablo, siempre te recordaremos.
Yo le agradezco profundamente a estos padres y a sus bebés; también a las enfermeras que se portaron de maravilla; cariñosas y divertidas. A ellas les entregué los recuerditos del Baby Shower que nunca llegamos a hacer y a los doctores una tarjeta de agradecimiento con la foto de Abril.
Durante ese tiempo llegaban otros bebés, pero se iban rápido; algunos el mismo día, otros a la semana. Siempre quedábamos nosotros. Con el tiempo intercambiamos teléfonos con el fin de mantenernos en contacto una vez que le dieran el alta a nuestros bebés. Y así lo hemos hecho hasta ahora. Se forman lazos importantes. Nacen afectos que son difíciles de olvidar.
Todavía compartimos entre nosotras, las mamás de la UCIN, inquietudes, fotos y alegrías. Gracias a Dios por la tecnología (risas). Y era mi idea que en un futuro, en algún cumpleaños, aunque no estamos todas en Caracas, nuestros bebés se conocieran y compartieran juntos. Pero hoy amanecí con la tristísima noticia de la partida de uno de los compañeritos de Abril de la UCIN. Quizás lo hagamos algún día, pero lo extrañaremos mucho. No será lo mismo sin él. Juan Pablo, siempre te recordaremos.
Yo le agradezco profundamente a estos padres y a sus bebés; también a las enfermeras que se portaron de maravilla; cariñosas y divertidas. A ellas les entregué los recuerditos del Baby Shower que nunca llegamos a hacer y a los doctores una tarjeta de agradecimiento con la foto de Abril.
Si alguna vez, que espero que no, les toca pasar por esa sala, no duden en hacer amistad con los otros padres. Les dará fuerza, apoyo, aliento y alegría en medio de la angustia.
A todos: gracias.
A todos: gracias.
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Jun 4, 2013
El despecho por la barriga.
Debo confesar que muy poco sabía acerca del posparto en general; la depresión, la recuperación, la adaptación. Y en cierto modo no tenía manera de saberlo hasta que me tocara vivirlo. El despecho por la barriga -porque eso es: un despecho- forma parte de esta etapa. Como mi bebé tuvo que quedarse en la UCIN -pueden leer más sobre esto -->aquí<-- estaba muy triste; como desorientada. ¿Cómo es que dos días después me daban de alta y yo me iba a casa sin mi bebé?
He leído y escuchado que a todas o a muchas nos pasa que extrañamos la barriga una vez que damos a luz. ¿Y cómo no? si pasamos meses pendientes de ella, de los cambios, de lo que sucede adentro, de lo que sentimos, de cómo se ve, de cuánto ha crecido. Supongo que en mi caso y en el de las mamás que pasamos por una situación similar el despecho es más fuerte o se nota más. Tenemos más tiempo para darnos cuenta de esto pues no estamos todavía ocupándonos realmente de nuestros bebés. Todo se junta.
La primera semana lloré todas las noches. Lloraba por mi barriga, esa es la verdad. Mi bebé estaba estable, gracias a Dios muy bien, y claro que estaba preocupada y triste por no tenerla conmigo, pero sé que lloraba por la barriga. Porque de repente ya no estaba ella allí, lo más cerca que podía estar de mí. A eso era a lo que estaba acostumbrada. A todos lo sitios a donde iba: supermercados, centros comerciales, panaderías, lo que fuese, pensaba: la última vez que estuve aquí estaba embarazada. Y suspiraba.
Sé que hay mujeres a quienes la barriga les incomoda, que por las hormonas -las responsables de todo jaja- se sienten feas, mal, desajustadas. Yo a pesar del malestar -que fue leve- de los primeros meses me sentí mejor que nunca. Y aunque todas me decían: el último mes no vas a querer tener más barriga. Yo hubiese querido vivir esa última etapa. Una de las cosas que sentía era eso: que me habían quitado parte de la experiencia.
Por lo menos sentí a mi bebé moverse dentro de mí. Al principio decía que era un pájaro carpintero, apenas sentía suaves golpecitos repetidamente. Ya hacia lo último, los siete meses, sentía más fuerte, sobre todo los movimientos; de hecho podía verlos, parecía que en cualquier momento por algún lado saldría un pierna o un brazo. Y ya me incomodaba muchísimo estar acostada, pues ella se ponía en posiciones que me dolían. Pero me hacía muy feliz.
Una amiga me dijo un día en el supermercado ¿verdad que es el mejor estado en que uno puede estar? No hay nada más rico que las caricias que tu bebé te hace desde adentro. Yo le doy toda la razón.
Ahora voy a todos esos sitios, a donde recordaba haber ido embarazada, feliz porque voy con my bebé en su cochecito.
Como todo, esto también pasa. Ya hace tiempo que no estoy despechada pero siempre voy a extrañar mi barriga y a recordarla como una época maravillosa de mi vida.
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May 23, 2013
¿Por qué Abril en enero?
Abril es el nombre de mi bebé. Lo escogimos porque además de parecernos un hermoso nombre, la fecha estimada de parto era el 6 de abril.
Sabíamos que era posible que en vez de nacer en abril naciera en marzo; pero nunca imaginamos que nacería en enero. Así es, nació, por cesárea (ruptura prematura de membranas) de 30 semanas y 3 días, el 29 de enero de 2013 a las 11:53 am. Pesó 1.605 gr y midió 43 cm.
Una bebé prematura que gracias a Dios está muy bien y va saliendo adelante.
Aquí escribo sobre mi experiencia y los invito a participar con sus comentarios si lo desean.
Mamás y papás: no estamos solos.
Bienvenidos. :)
Sabíamos que era posible que en vez de nacer en abril naciera en marzo; pero nunca imaginamos que nacería en enero. Así es, nació, por cesárea (ruptura prematura de membranas) de 30 semanas y 3 días, el 29 de enero de 2013 a las 11:53 am. Pesó 1.605 gr y midió 43 cm.
Una bebé prematura que gracias a Dios está muy bien y va saliendo adelante.
Aquí escribo sobre mi experiencia y los invito a participar con sus comentarios si lo desean.
Mamás y papás: no estamos solos.
Bienvenidos. :)
May 18, 2013
Embarazo en fotos.
Esta es mi versión. Bueno, una de ellas... Quizás después le agregue el texto a cada semana ;)
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May 16, 2013
Por ahora, no pido nada más.
Nunca le había dado muchas vueltas a este tema hasta que quedé embarazada. En ese momento fue que, tampoco sin pensarlo mucho, supe que quería amamantar a mi bebé. Al tiempo que busqué información sobre los síntomas del embarazo, también lo hice sobre la lactancia materna. Pero quizás no lo suficiente. No sabía lo complicado que podía llegar a ser. Cuando ya tenía 6 meses y estaba haciendo compras, no tenía en mente comprar teteros, ni esterilizadores; pensaba que lo más sensato era esperar a ver qué podía ser necesario. Yo confiaba en que si yo quería amamantar, simplemente sucedería. Tampoco imaginé nunca que podía tener un parto prematuro. Todos los exámenes que religiosamente me fui haciendo a lo largo del embarazo estaban perfectos. Pero una semana después de hacer la lista para el Baby Shower, cumpliendo 30 semanas y 3 días de gestación, mi pequeña Abril decidió nacer. Nació por cesárea, por ruptura prematura de membranas; gracias a Dios, muy sana y con las mínimas complicaciones para un bebé pretérmino: pesó 1.605 gr. y midió 43 cm.
Desde el momento en que llegué a la sala de emergencias con dolores y la hora en que me dijeron que la bebé tenía que nacer, todavía pensaba que todo estaba bajo control. Una vez que se tomó la decisión y el doctor llegó, todo fue muy rápido e inesperado. Yo lloraba del miedo. Abril tuvo que quedarse en la UCIN por 23 días. Pude verla por primera vez esa noche y desde ese momento dos veces al día por una hora. Pude tocarla al tercer día. Pude cargarla tres días antes de traerla a casa. Días difíciles...
A la semana de salir de la clínica fui a una cita con una especialista en lactancia, necesitaba saber si iba a poder dar pecho a mi bebé. Yo lograba extraer un poco de leche manualmente y la llevaba a la clínica, pero era muy poco. Allá me explicaron muchas cosas, me demostraron otras, me dieron muchas esperanzas y alquilé un extractor de leche. Lo usé hasta casi un mes después de que la bebé estaba ya conmigo. No había manera de que Abril se pegara al pecho. Ella tomaba tetero sin problema, una onza y media cada tres horas; yo apenas producía eso en medio día, así que le completamos con fórmula. Ella necesitaba ganar peso. Con todos los riegos que podíamos correr, pues ella tenía muchas restricciones de salidas y contacto con otras personas, la llevamos a otra cita a la semana de salir de la UCIN. Fue una sesión intensa en la que después de casi una hora de intentos, manos, y aparatitos ella lo logró por unos segundos. Me fui de allí con técnicas y la idea de que haciendo el intento unas cuantas veces más lo lograríamos. Pero no fue así. Fueron momentos muy difíciles. Ella lloraba, yo lloraba. La hora de la comida se hacía casi insoportable. Después me ayudé con pezoneras y aunque también costaba, lograba que tomara un poco, siempre antes de darle el tetero.
Ahora agreguemos el ingrediente: depresión posparto. Me sentía muy mal. Pensaba en que nada había salido como lo esperaba. Extrañaba mi barriga enormemente, extrañaba a mi bebé mientras estuvo en la clínica, nunca pensé que nacería prematuramente, no lograba amamantarla cuando la tuve conmigo, no podía recibir visitas. ¡Eran tantas cosas! Busqué información hasta el cansancio. Gracias a eso supe que amamantar no siempre es tan fácil como lo pintan. Y me di cuenta de cuánta información hay para convencer sobre los beneficios de la lactancia materna y lo poco que se dice para apoyar a quienes no lo logramos o lo logramos a medias. De algo tiene que servir lo que estamos haciendo ¿o no? Supe que la gente da consejos muy a la ligera; te dicen que lo intentes porque es vital, que hagas esto o lo otro. ¡Como si uno no estuviese ya intentándolo todo! Como si ya uno no se sintiese lo suficientemente frustrada e impotente. Todos tienen una opinión y la expresan no importa cuán dura sea. Casi siempre asumen que si no lo haces es porque no lo intentas lo suficiente, porque no quieres ¿y esto que quiere decir? ¿que mi bebé me preocupa menos que a otras mamás el suyo?
Cada mamá es diferente y cada bebé también.
Cuando se juzga en estos casos se hace mucho daño. Hacen que se sienta una profunda soledad, cuando lo que hace falta es compañía y solidaridad.
Una madrugada llorando desesperada, escribí un correo a la especialista, me desahogué y dije que pediría otra cita (cosa que al final nunca hice). Ella me respondió muy cariñosamente y me dijo algo que me puso a pensar: ''esto pasará, disfruta tu bebé.'' Después de leer eso decidí tomármelo con más calma. El tiempo pasa muy rápido, los bebés crecen volando y yo no iba a desperdiciar tantos momentos llorando frustrada y de mal humor. Seguí intentando ponerla al pecho siempre, a veces lo agarraba, a veces no. Si ella no quería, le daba el tetero y listo. Sin amarguras.
Desde el momento en que llegué a la sala de emergencias con dolores y la hora en que me dijeron que la bebé tenía que nacer, todavía pensaba que todo estaba bajo control. Una vez que se tomó la decisión y el doctor llegó, todo fue muy rápido e inesperado. Yo lloraba del miedo. Abril tuvo que quedarse en la UCIN por 23 días. Pude verla por primera vez esa noche y desde ese momento dos veces al día por una hora. Pude tocarla al tercer día. Pude cargarla tres días antes de traerla a casa. Días difíciles...
A la semana de salir de la clínica fui a una cita con una especialista en lactancia, necesitaba saber si iba a poder dar pecho a mi bebé. Yo lograba extraer un poco de leche manualmente y la llevaba a la clínica, pero era muy poco. Allá me explicaron muchas cosas, me demostraron otras, me dieron muchas esperanzas y alquilé un extractor de leche. Lo usé hasta casi un mes después de que la bebé estaba ya conmigo. No había manera de que Abril se pegara al pecho. Ella tomaba tetero sin problema, una onza y media cada tres horas; yo apenas producía eso en medio día, así que le completamos con fórmula. Ella necesitaba ganar peso. Con todos los riegos que podíamos correr, pues ella tenía muchas restricciones de salidas y contacto con otras personas, la llevamos a otra cita a la semana de salir de la UCIN. Fue una sesión intensa en la que después de casi una hora de intentos, manos, y aparatitos ella lo logró por unos segundos. Me fui de allí con técnicas y la idea de que haciendo el intento unas cuantas veces más lo lograríamos. Pero no fue así. Fueron momentos muy difíciles. Ella lloraba, yo lloraba. La hora de la comida se hacía casi insoportable. Después me ayudé con pezoneras y aunque también costaba, lograba que tomara un poco, siempre antes de darle el tetero.
Ahora agreguemos el ingrediente: depresión posparto. Me sentía muy mal. Pensaba en que nada había salido como lo esperaba. Extrañaba mi barriga enormemente, extrañaba a mi bebé mientras estuvo en la clínica, nunca pensé que nacería prematuramente, no lograba amamantarla cuando la tuve conmigo, no podía recibir visitas. ¡Eran tantas cosas! Busqué información hasta el cansancio. Gracias a eso supe que amamantar no siempre es tan fácil como lo pintan. Y me di cuenta de cuánta información hay para convencer sobre los beneficios de la lactancia materna y lo poco que se dice para apoyar a quienes no lo logramos o lo logramos a medias. De algo tiene que servir lo que estamos haciendo ¿o no? Supe que la gente da consejos muy a la ligera; te dicen que lo intentes porque es vital, que hagas esto o lo otro. ¡Como si uno no estuviese ya intentándolo todo! Como si ya uno no se sintiese lo suficientemente frustrada e impotente. Todos tienen una opinión y la expresan no importa cuán dura sea. Casi siempre asumen que si no lo haces es porque no lo intentas lo suficiente, porque no quieres ¿y esto que quiere decir? ¿que mi bebé me preocupa menos que a otras mamás el suyo?
Cada mamá es diferente y cada bebé también.
Cuando se juzga en estos casos se hace mucho daño. Hacen que se sienta una profunda soledad, cuando lo que hace falta es compañía y solidaridad.
Una madrugada llorando desesperada, escribí un correo a la especialista, me desahogué y dije que pediría otra cita (cosa que al final nunca hice). Ella me respondió muy cariñosamente y me dijo algo que me puso a pensar: ''esto pasará, disfruta tu bebé.'' Después de leer eso decidí tomármelo con más calma. El tiempo pasa muy rápido, los bebés crecen volando y yo no iba a desperdiciar tantos momentos llorando frustrada y de mal humor. Seguí intentando ponerla al pecho siempre, a veces lo agarraba, a veces no. Si ella no quería, le daba el tetero y listo. Sin amarguras.
Hoy Abril tiene tres meses y medio. Desde hace aproximadamente un mes ella ya sabe tomar del pecho. Lo hacemos casi todas las veces antes del tetero. Sí, toma las dos cosas. A veces cuando está muy inquieta también le doy pecho. Y la verdad es que somos muy felices. Hace dos semanas pesó 5.400 gr. y midió 56 cm. Está muy sana y se ríe muchísimo. Por ahora no pido nada más.
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